jueves, octubre 25, 2007

Estancamiento

No es el Barça un equipo que se reinvente. En su esquema están sus títulos y sus fracasos, a modo de balanza, donde pesan más los primeros, de momento. Todos sabemos que los fracasos si se dan con continuidad pesan más que cien títulos. Y Rijkaard, más que nadie, sabe que su butaca en el banquillo del Camp Nou depende de conseguir un título esta temporada. Por eso resulta extraño encontrar cada fin de semana cierto inmovilismo en la banca blaugrana. En Glasgow ya vimos que el primer cambio de Rijkaard fue a 5 del final.

Unos lo llamarán prudencia y conservar un punto que da, a no ser de fracaso mayúsculo, el pase como primero de su grupo al Barça. A mí me parece arriesgarse a perder 2 puntos. Y no sé, porque no tengo el poder de ver el futuro, qué hubiera pasado si Rijkaard hace los cambios antes, pero lo que sí sé es que transmite un mensaje al equipo: voy a por el partido. Quién sabe si hubiera cambiado algo, yo desde luego no. Lo cierto es que dejar a un equipo que no funciona 85 minutos en el campo es arriegarse a perder, ya no solo el punto, sino el partido. Porque no nos engañemos, el partido que tuvo el Barça, con un rival agazapado, lo domina el Barça como lo puede dominar el Valladolid. Una cosa es que uno acabe 0-0 y el otro pueda perder 5-0, pero el Glasgow regaló ese dominio que se utiliza tanto como argumento para defender el mal partido en Escocia.

La verdad es que no es un síntoma nuevo en Rijkaard. Siempre ha sido lento reaccionando y sólo le he visto acertar con los cambios cuando sacaba a Iniesta con el partido por resolver. Aunque jugar con Iniesta en el banquillo es guardarse un as en la manga, una apuesta que siempre gana. Por eso, salvo el día de Zaragoza de Copa, que el Barça sorprendió a propios y extraños con un gran 3-4-3, el Barça no se ha vuelto a reinventar, a buscar la forma de sorprender. No fue buena idea seguir con ese 3-4-3 porque este esquema una vez que te lo conocen se hace muy previsible y muy fácil de atacar.

En Glasgow se vio un intento de 4-4-2 que podría haber funcionado de haber cambiado fichas. Desde luego era un esquema bastante correcto viendo la plantilla disponible y el rival. Doble pivote para cortar los ataques impulsivos y primitivos escoceses, que se basaban en el pelotazo o en correr como si fueran a lograr un ensayo, y dos jugadores que actuaban de falsos mediapunta para organizar y crear peligro. Pero no resultó porque las piezas estaban equivocadas. O eran las correctas pero no actuaron como tal. Ronaldinho era el arma principal del ataque blaugrana: Rijkaard dispuso un equipo para lucimiento del Gaucho, para que se hartara de dar pases y forzar faltas peligrosas. Pero Ronaldinho tiró miserablemente esa oportunidad y perdió puntos con todos, esos mismos puntos que había ganado en anteriores jornadas.

Creo que ya va siendo hora de cuando se juega fuera de casa, nosotros seamos los que nos adaptemos al rival y no al revés. En el Camp Nou no hará falta porque es el estadio perfecto para el juego azulgrana, con amplitud y espacios para moverse. Pero fuera nos encontramos con equipos que nos saben jugar de memoria y nos ganan de la misma manera. O cortan las arterias del equipo y los jugadores se bloquean. Sea como sea, no podemos seguir estancados en un sistema que hace que seamos un equipo demasiado débil afuera. Rijkaard tiene que preparar cada partido como si fuera único, un planteamiento para cada rival. Unos días saldrá, otros no. Pero no se puede repetir esa imagen de debilidad extrema de un equipo que aspira a ganar todo. Y si se repite será mala señal.

2 comentarios:

shojan croif dijo...

Hasta el último párrafo, coincido prácticamente en todo.

La apuesta del Barça por el fútbol de ataque, es clara. Pretender acomodar tu juego al de otros equipos, cuando en el tuyo tienes a Messi, Ronaldinho ¿? y Henry ¿?, no va con esa filosofía.

Hace tiempo, yo clamaba por 'desarticular' la banda de 'cuatreros' que es santo y seña de la pedrera. Es el único cambio de esquema que se me sugiere, y que no implica cambiar de filosofía.

Con un jugador tipo Xavi, mareando la perdíz, el Barça es mucho más predecible. En cambio, con jugadores -ahora lesionados- que todos sabemos, se dispone de otras alternativas a la salida del balón.

Y ello no tiene por qué convertirse en una renuncia al juego de ataque, de hecho, supone lo contrario, pues si te sientes más fuerte, atacas con más convicción.

De todas formas, no es lo mismo tener a Iniesta de jugador nº 12 que a Giovanni o a Bojan, jugadores recién salidos. Imagínate si por cualquier motivo, se acaba perdiendo, el palo moral que se hubieran llevado los jóvenes. La progresión de Messi ha sido ejemplar, motivo de más para calcarla en dos jugadores con tanto talento.

Xals dijo...

Un cambio de sistema no tiene por qué significar un cambio de filosofía. Un 4-5-1 puede ser más ofensivo que un 4-3-3, depende de cómo y con quién encares el partido.

Si no se cambia de sistema, hay que plantear los partidos de otra forma, dedicarles más tiempo y saber cómo te pueden hacer daño y cómo puedes hacerlo tú. En Villarreal se vio a un equipo que salió sin planificación, y así es difícil sacar algo positivo.

Saludos.